Posts Tagged ‘arroja’
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Mi compañera, así te llamo porque así eres, así te pienso y así te concibo, mi compañera, llena de sentimientos, llena y grandiosa..
Eres mi compañera, porque en ti me apoyo, en ti pienso, en ti confió y en ti veo mi presente y mi futuro. Llamarte compañera, es pensar que te pertenezco, que de entrego palabras de ilusión y hechos de felicidad.
Y yo soy tu compañero, aquel que te da todo y sólo te quita tristezas, quien te da la mano para arrojarte a mi mundo y a la vez entrar en el tuyo.
Eres mi compañera, no me fallarás, no me traicionarás, no me dañarás. Si me fallas, si me traicionas, si me dañas…. aunque me dañes, seguiré amándote mi compañera.
Y compañera no es sólo una palabra, son promesas, son planes y son mil momentos de compartir llantos y sonrisas.
Mi compañera del alma y mi fruta de pasiones, el alma que acompaña mi alma, la sangre que acaricia mi sangre, mi compañera, mi sueño hecho despertar, mi compañera… mi amor.
Compañera de mi vida … compañera.
EL CAMINO DE LOS BESOS
¿Tú sabes, amor, de dónde vienen los besos?
Cuando el amor es fácil y fluye sin obstáculos, cuando amar es una dulce rutina que se mece en atardeceres plácidos, los besos son viajeros sin apenas equipaje, pájaros volanderos que tienen su horizonte entre las ramas de un árbol en el parque.
Nacen así besos de vuelo corto, que florecen en la piel y en la piel mueren. Besos festivos. Besos que se duermen en alguna parte y llegan distraídos. Besos que no tienen un camino que aprender, porque su camino es demasiado rápido:apenas un simple paseo entre las horas dormidas de una tarde de verano.
Pero, como muy bien sabes, niña mía, el amor no siempre nace en jardines llenos de flores.
A veces el amor llega como una inmensa ola y nos estrella contra las rocas duras, nos zarandea y nos voltea, nos desorienta, nos mete el miedo en el cuerpo, nos arroja lejos de la tierra firme, de las playas donde otras veces nos sentimos seguros.
Son amores incorrectos, amores secretos, amores imposibles, llenos de obstáculos, acorralados por murallas que no se deben saltar.
Y entonces, amor, los besos son otros.
Son besos errantes que recorren el mundo a trompicones; besos que vuelan por encima de las algas que el agua empuja y olvida; besos que navegan como barcos veleros en el océano sin fin de la ternura hasta llegar, como olas, en un susurro, a las playas desiertas de tu piel; besos que escapan a las redes del viento y andan por caminos que recorre la lluvia, caminos que nunca tienen sol.
Son besos nacidos en el fondo del alma, demasiado tiempo a oscuras.
Mis besos, niña de mi alma, volarán por encima de todos los otoños, despertando de sueños profundos a bosques eternamente dormidos; pasarán por encima de todos los inviernos, aleteando sobre barros y charcos silenciosos.
Mi besos, princesa, recorrerán todos los caminos, todas las veredas, todos los mares, todos los cielos, pintándolo todo de amor.
Porque al final de todo, siempre estás tú.
Te quiero locamente. J.