Posts Tagged ‘calla’
Ads bloques
Ads bloques
Aprendí de ti lo mejor papa,
Perseverancia, honradez, amor
Con la frente bien altiva
¡Trabajando siempre…con tesón!
Aprendí de tu honradez, tu respeto
Y tu valor, tus respuestas a mis dudas
Con tus bellos ojos verdes…
Tu mirada penetrante,
Amorosa y delirante.
Callado, siempre enamorado,
De tus libros, de la música…
De tus hijos…del amor.
Y, poco a poco, a paso lento
Con tu temple,
Fuiste dejando un vació
En mi triste corazón…
Sabiendo tu, que quedarías dormido,
No pudiendo yo intentar
Haberte retenido. ¡Cuanto aprendí de ti!
¡Ay! … ¡Mi viejo querido!
Respete tus canas, siempre te di abrigo…
Aprendí tu enseñanza…la cual,
A otros, le he ofrecido.
Que falta me haces, mi viejo,
Mi viejo querido…
Tus sabios consejos
De siempre…fuiste mi delirio,
Te llevo en mi alma…
Siempre conmigo.
Lo aprendido de ti papa,
Nunca lo olvido.
Por siempre serás mi viejo,
Mi padre adorado y querido…
Y yo, seguiré siendo tu niña,
La que aprendió tus consejos…
Aquella que ya hoy ha crecido.
¡Lo que aprendí de ti Papa!…
¡De cuanto me ha servido!
un suave rastro húmedo
surca la piel que te cubre
mi lengua te ha recorrido
por cada milimetro de ti
entre placeres callados
te has movido y sentido
y me has regalado, todo tu deseo
he bebido de ti
goloso y satiscfecho
de tus intimos flujos
me he saciado por el momento
pero no es suficiente,
y tu relajada y gozosa
te vuelves hacia mi
adivino tu pensamiento
y me tumbo boca arriba
tu mano se dirige directa
a mi sexo enhiesto y lo tomas
y siento
una oleada de intenso placer
tu mano me toma, se mueve
tu boca lo besa y me come
y yo ya me siento loco
por que ahora seras tu quien tome
de dentro de mi, mi miel
gimo, grito, y te como a besos
hasta ese instante en que me suelto
me derramo sin control
y te mojo..
Con esta carta quiero decirte lo que pocas veces te dije: que te quiero. Y aunque sí te lo haya dicho, debo repetírtelo, porque si las palabras no se acaban, aún menos mis sentimientos.
Antes de ti no había amor, no conocía la palabra, no existían los sentimientos, no me ilusionaba la ilusión, … antes de ti no había nada, después de ti hay todo.
Quiero decirte que tú ocupas mi mente, que eres dueña de mis pensamientos, que vives en mí, quiero decirte que te debo cada segundo y que te pago con lo que puedo: mi amor.
Quisiera poder demostrarte mis sentimientos, plasmar en palabras mis emociones, pero el amor no tiene palabras, sólo entiende de silencios callados que lo dicen todo-
Quisiera también que nunca se acabara, que dentro de mil años siguieras despertando a mi lado y yo al tuyo, que siguiéramos juntos compartiendo la eternidad mientras nos miramos con la ternura de siempre.
Quisiera decirte tantas cosas, pero todo se reduce a que te quiero, a que puedes confiar en mí y a que siempre siempre siempre estaré junto a ti.
Quisiera decirte, y te digo, que te amo.
Tuyo (a)
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
No es necesario que sea hombre, basta que sea humano, basta que tenga sentimientos, basta que tenga corazón.
Se necesita que sepa hablar y callar, sobre todo que sepa escuchar.
Tiene que gustar de la poesía, de la madrugada, de los pájaros, del Sol, de la Luna, del canto, de los vientos y de las canciones de la brisa.
Debe tener amor, un gran amor por alguien, o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.
Debe amar al prójimo y respetar el dolor que los peregrinos llevan consigo.
Debe guardar el secreto sin sacrificio.
No es necesario que sea de primera mano, ni es imprescindible que sea de segunda puede haber sido engañado, pues todos los amigos son engañados.
No es necesario que sea puro, ni que sea totalmente impuro, pero no debe ser vulgar.
Debe tener un ideal y miedo de perderlo y en caso de no ser así, debe sentir el gran vacío que esto deja.
Tiene que tener resonancias humanas, su principal objetivo debe ser el de amigo.
Debe sentir pena por las personas tristes y comprender el inmenso vacío de los solitarios.
Debe gustar de los niños y sentir lástima por los que no pudieron nacer.
Se busca un amigo para gustar de los mismos gustos, que se conmueva cuando es tratado de amigo.
Que sepa conversar de cosas simples, de lloviznas y de grandes lluvias, y de los recuerdos de la infancia.
Se precisa un amigo para no enloquecer, para contar lo que se vio de bello y de triste durante el día, de los anhelos y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.
Debe gustar de las calles desiertas, de los charcos de agua y los caminos mojados, del borde de la calle, del bosque después de la lluvia, de acostarse en el pasto.
Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir, no porque la vida es bella, sino porque se tiene un amigo.
Se necesita un amigo para dejar de llorar.
Para no vivir de cara al pasado, en busca de memorias perdidas.
Que nos palmee los hombros, sonriendo o llorando, pero que nos llame amigo, para tener la conciencia de que aún se vive”.
Era mi amiga, pero yo la amaba
yo la amaba en silencio puramente,
y mientras sus amores me contaba
yo escuchaba sus frases tristemente.
Era mi amiga, pero me gustaba y mi afán era verla a cada instante.
Nunca supo el amor que yo albergaba
porque siempre me hablaba de su amante.
Era mi amiga para todo el mundo
porque a nadie mi amor yo confesaba, pero yo la quería
muy profundo y forzosamente me callaba.
Era mi amiga, y mi cuerpo sentía estremecer
si ella me miraba, al oírla junto a mí feliz
me hacía más de este amor ella nunca supo nada
Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué‚ palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser‚ la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de m¡ mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
Irme,
Dios mío, irme
Yo tengo en el hogar un soberano,
único a quien venera el alma mía;
es su corona de cabello cano,
la honra su ley y la virtud su guía.
En lentas horas de miseria y duelo,
lleno de firme y varonil constancia,
guarda la fe de que me habló el cielo
en las horas primeras de mi infancia.
La amarga prescripción y la tristeza
en su alma abrieron incurable herida,
es un anciano y lleva en la cabeza
el polvo del camino de la vida.
Ve del mundo las fieras tempestades,
de la suerte las horas desgraciadas,
y pasa, como Cristo el Tiberíades,
de pie sobre las ondas encrespadas.
Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos.
Me ha dicho: “A quien es bueno, la amargura
jamás en llanto sus mejillas moja;
en el mundo, la flor de la ventura
al más ligero soplo se deshoja.
Haz el bien sin temer el sacrificio;
el hombre ha de luchar sereno y fuerte,
y halla quien odia la maldad y el vicio
un tálamo de rosas en la muerte.
Si eres pobre, confórmate y sé bueno;
si eres rico, protege al desgraciado,
y lo mismo en tu hogar que en el ajeno
guarda tu honor para vivir honrado.
Ama la libertad: libre es el hombre
y su juez más severo es la conciencia;
tanto como tu honor guarda tu nombre,
pues mi nombre y mi honor forman tu herencia”.
Este código augusto en mi alma pudo,
desde que lo escuché, quedar grabado;
en todas las tormentas fue mi escudo,
de todas las borrascas me ha salvado.
Mi padre tiene en su mirar sereno
reflejo fiel de su conciencia honrada.
¡Cuánto consejo cariñoso y bueno
sorprendo en el fulgor de su mirada!.