Posts Tagged ‘cielos’
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Ya sabes cuanto te Ame,
pues desde el cielo lo ves
que eras padre mi ídolo
ese ejemplo digno
que habia que seguir
tu marcaste
en mis pasos por la vida
el…Ritmo!
Que felicidad sentía
cuando me sentabas en tus rodillas
me apretabas fuerte a tu corazón
como si quisieras
trasmitirme tu fuerza y tu vida,
yo abrazada
orgullosa de ese gigante guerrero
pegada a su pecho tus sentías mis labios al sonreír
y yo tan diminuta zalamera y sabedora
sabia que mis ingenuos besos
te desmoronaba haciendo de ti
un niño pequeño.
Tu me decías
duerme mi niña pequeña
incansable y traviesa como una
pequeña gacela
duerme madrecita
mi nenita tierna,
soñando feliz en ese calor de tus brazos
dulcemente me dormía.
Hay mi Dios que sueño tan feliz.
¡Hoy mi papito estas en los cielos
sentado a la diestra de Jesús
que nos ama tanto.
En un día como hoy,
solo tengo que decir que lo hiciste bien
padre mío.
Que dejaste un gran vacío
y me hiciste tanta falta
aún te añoro cada día,
y te recuerdo como un gigante grande
fuerte en amor tan generoso,
dulce, compresivo, amoroso
amando a mama hasta el…Delirio!
¡Aún hoy que soy mujer adulta
con hijos
a veces que la vida me maltrata,
me siento de nuevo niña
y siento padre
que aún con todo el alma
tanto te…Necesito!
Querida /o mía /o,
Decirte que te amo se me queda pequeño, alguien debería inventar nuevas palabras para definir mis sentimientos de entrega, de devoción, de admiración, de necesitarte cada segundo. Eso siento y más. Te digo que te amo, pero ya lo sabes, quizás de tanto repetírtelo se desvirtúan las palabras, pero no, cada vez que te lo digo es porque mi amor por ti ha aumentado.
Quiero que lo sepas, no te amo en pasado, no te amo en presente, ni te amo en futuro, es un amor sin tiempo, tampoco tiene distancias, es simplemente amor puro, cargado de ilusiones, lleno de promesas que no deben cumplirse porque ya se cumplieron todas al conocerte.
Te amo, como dos palabras que forman una sonrisa en tus labios, como dos cielos llenos de colores reflejados en tus ojos, como dos palabras infinitas que no deben dejar de sentirse.
Amarte en realidad es un premio, desconozco si te merezco, al menos lucho por merecerte, pero es un premio, es un regalo que cualquier persona debería recibir, pero que sólo tengo yo.
Por dejarme amarte te doy las gracias y te ofrezco mil años de amor que condenso en este beso que te entrego desde el fondo de mi mismo.
Te amo
EL CAMINO DE LOS BESOS
¿Tú sabes, amor, de dónde vienen los besos?
Cuando el amor es fácil y fluye sin obstáculos, cuando amar es una dulce rutina que se mece en atardeceres plácidos, los besos son viajeros sin apenas equipaje, pájaros volanderos que tienen su horizonte entre las ramas de un árbol en el parque.
Nacen así besos de vuelo corto, que florecen en la piel y en la piel mueren. Besos festivos. Besos que se duermen en alguna parte y llegan distraídos. Besos que no tienen un camino que aprender, porque su camino es demasiado rápido:apenas un simple paseo entre las horas dormidas de una tarde de verano.
Pero, como muy bien sabes, niña mía, el amor no siempre nace en jardines llenos de flores.
A veces el amor llega como una inmensa ola y nos estrella contra las rocas duras, nos zarandea y nos voltea, nos desorienta, nos mete el miedo en el cuerpo, nos arroja lejos de la tierra firme, de las playas donde otras veces nos sentimos seguros.
Son amores incorrectos, amores secretos, amores imposibles, llenos de obstáculos, acorralados por murallas que no se deben saltar.
Y entonces, amor, los besos son otros.
Son besos errantes que recorren el mundo a trompicones; besos que vuelan por encima de las algas que el agua empuja y olvida; besos que navegan como barcos veleros en el océano sin fin de la ternura hasta llegar, como olas, en un susurro, a las playas desiertas de tu piel; besos que escapan a las redes del viento y andan por caminos que recorre la lluvia, caminos que nunca tienen sol.
Son besos nacidos en el fondo del alma, demasiado tiempo a oscuras.
Mis besos, niña de mi alma, volarán por encima de todos los otoños, despertando de sueños profundos a bosques eternamente dormidos; pasarán por encima de todos los inviernos, aleteando sobre barros y charcos silenciosos.
Mi besos, princesa, recorrerán todos los caminos, todas las veredas, todos los mares, todos los cielos, pintándolo todo de amor.
Porque al final de todo, siempre estás tú.
Te quiero locamente. J.