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Imagino que si un día por fatal motivo partes
cerca de ninguna parte donde yo no pueda ir,
lejos de mis tristes ojos ya cansados de buscarte,
cuando me pierdas de vista…. estaré de nuevo ahí.
Imagino que si corres hasta donde dé tu suela
para no verme la estampa… en pos de tu porvenir,
ya distante de mis pasos cuando ya los tuyos duelan,
cuando no escuches mi risa… me verás quizá reír…
Imagino que si lloras para atravesar un río
entre lo que tuyo y mío fue tan arduo construir,
si es que acaso lo consigues lloverán los ojos míos
sobre el lado en que del río oses de mi llanto huir…
Porque lo que no imaginas es la sed de la costumbre
que te va a traer de vuelta como vuelve el sol al mar,
porque me verán tus ojos quizás lejos navegando
pero cuando estén soñando… ¡es a mí a quien va amar!
Porque lo que no te enteras son mis besos que tejidos
en tus poros inundados se arraigaron tanto a ti
que cuando la piel te queme como incendio enfurecido
aunque no estés tú conmigo… ¡arderás sólo por mí!
Yo por eso te aconsejo que te vayas los más lejos…
que te inventes infinitos, universos, ¡qué se yo!
tú podrás mentirle al mundo, a otros hombres, al espejo,
pero no este perro viejo… ¡¡¡viejo porque tanto amó!!!
Beto Aveiga · Ecuador
Quiso Dios formar
la obra más grande de la creación
y pensando en la ternura que da el amor
dio vida a la mujer
como la más bella y radiante flor.
Resplandece en el jardín
camina silenciosa
iluminando los prados del edén
y dibujando al mundo con su sonrisa.
Una suave caricia
da a sus hijos al nacer
en medio del dolor y la brisa
germina de su vientre un nuevo ser.
Encanto de la vida
agua de fuentes cristalinas
bálsamo del amor
eso eres tú preciosa mujer
beso del Omnipotente
y de su santa bendición.
La vida es hermosa a pesar de los tropiezos que nos brinda,
igual que la mujer es como una rosa, tierna, delicada y sensual
a pesar de las espinas.
Todas son extraordinarias, nos dan vida, nos hacen sentir felices
y nos cautivan,
aunque algunas nos lastiman.
Somos lo que somos gracias a ellas
que en su plan de madres, hermanas o de hijas,
son los seres más preciosos
que ha creado Dios en sus días.
Y ni qué decir de las esposas o amigas que nos quieren,
nos perdonan y nos miman o, nos recogen, nos amasan
y nos tiran,
somos suyos mientras vivan.
Mojé la tierra con mis ojos
para hacerte de nuevo en el barro
e inventarte de nuevo a mi imagen
mitigando tu ausencia infinita.
Te hice perfecta
como te vi en la noche:
mujer, diosa
o solo Eva de mi paraíso verde.
Hice todo por verte esta noche.
Cuan divina es tu obra Oh Dios mío,
tus maravillas y tu poder es en el infinito
al crear a un ser tan perfecto tan divino
y ser compañera mía es lo más querido.
Tus manos tomaron mis costillas
y formaste a una mujer querida
con su figura celestial la creaste
con amor y dulzura fue admirable.
Dios tomó parte de muchas riquezas
formándote hizo una hermosa princesa
la cual Dios admiro su labor
al realizar una hermosa flor como vos.
Ahora doy gracias a Dios por este milagro
de tenerte siempre a mi lado
y veo que desde el principio de la creación
no has cambiado mi dulce amor.
Dios me dió la bendición de haber nacido mujer. De tener corazón de mujer, de ver las cosas de manera que nuestros amados seres del sexo opuesto no entienden. Dios puso en el corazón de la mujer muchos secretos, muchos tesoros. No nos dió la fortaleza física, pero nos dió la fortaleza en el alma. Le dió a su alma y su corazón ternura, sensibilidad, delicadeza y visión. Por esta última cualidad es que dicen que tenemos un “sexto sentido”. También nos hizo privilegiadas al otorgarnos el milagro de la maternidad, esos 9 meses maravillosos en que un corazoncito hace su estreno dentro de nuestro cuerpo. Creo que es por eso dicen que las mujeres tenemos dos corazones.
Cariñossss, Yaz.
Hoy me arrepiento de no darme cuenta de lo que era obvio,
de no haber expresado mis sentimientos en el momento indicado, y hoy, me muerdo los labios,
de ellos emana un liquido rojo, no me di cuenta de la fuerza
que hice, talvez la rabia que me dio al verlos juntos,
talvez sus brazos rodeando su delicado cuerpo,
fueron las razones que me provocaron desear morir,
y no darme cuenta que te quise
desde el momento en que te vi.
No me di cuenta, que siendo su mejor amigo
la fui deseando poco a poco,
la fui deseando a ella, y le fui deseando sufrimiento,
y ella me dijo que me queria,
que no le importaba lo que yo mismo dijera,
que segun yo y ciertamente era un hipocrita,
pero que mas importa?
yo solo soi el tercero en un par,
un excedente en una ecuacion de tercer grado,
la frase inexsistente en un dialogo
el tonto que no se pudo dar cuenta de lo que sentia,
hasta que alguien se le adelanto,
y hoy, odio a los tres,
odio a mi amiga, por estar con el
odio al maldito que se la llevo a ojos vistos, por estar con ella,
y final y menos importante,
me odio a mi por odiarlos a ellos.
Siempre quize decirte que te amo, pero mi orgullo me gano, quize expresarte lo que sentia pero el momento no se dio.
Quize tratarte con cariño pero algo se interpuso ente los dos..
Quize realizar tantas cosas pero se que el momento ya paso.
Abres los ojos aun medio dormida
con el sabor de unos besos
en tu memoria todavia
con el calor de otro cuerpo
que al tuyo se pegaba y apretaba
aunque ahora se ha ido
aun queda el rastro en tu cama
del cuerpo que a tu lado se encontró
Momentos sublimes de pasion
ardiente, fogosa y desatada
sentimiento de adoración
cuando como una diosa, fuiste tratada
espasmos recientes aun te acompañan
tu cuerpo aun caliente, se mueve en la cama
desnuda, saciada, y algo indolente
recorres despacio cada rincon
donde antes unos labios, dejaron su rastro
saliva, salada, que aun te acompaña
sabana arrugada fuera de su lugar
la ropa esparcidaa por toda la habitacion
tu sexo, latiendo, vuelve a humedecerse
con solo el recuerdo de lo que ocurrió
tus dedos en un leve roce, recorren
cada parte de tu cuerpo que el toco
una sonrisa, se dibuja en tu cara
y buscas el movil, como una exhalación
marcas su numero y esperas impaciente
descuelgan, sonries y hablas..
“Hola, soy yo…”
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.