Posts Tagged ‘hacerte’
Ads bloques
Ads bloques
Mojé la tierra con mis ojos
para hacerte de nuevo en el barro
e inventarte de nuevo a mi imagen
mitigando tu ausencia infinita.
Te hice perfecta
como te vi en la noche:
mujer, diosa
o solo Eva de mi paraíso verde.
Hice todo por verte esta noche.
hoy te siento mas que nunca
tal vez porque no estas
quizas porque me apasionas
una mezcla de tantas cosas
que asusta tanto como provoca
siento la necesidad
de dibujar una sonrisa en tu boca
o de escribir en tu piel
con los flujos que destilas
todo lo que sea hacerte sentir, me gusta
hoy sigo pensando en ti
desde que abro los ojos hasta la noche
y quisiera estar ahi, donde tu estas
llevandote al límite de los sentidos
y disfrutar cada uno de tus gemidos
no te puedo ver, ni tocar
ni escuchar, ni oler, ni saborear
pero te siento conmigo
alli donde quiera que estes
se que sentiras lo mismo.
A veces es necesario pedir perdon para empezar de nuevo , por eso aqui teneis esta carta de perdon de amor , ya que a veces se hace daño sin querer hacerlo , y quizas un buen comienzo para curar ese dolor es pedir perdon…
Carta de perdon de amor:
En esta carta te voy a contar todo lo que no me he atrevido a decirte a la cara,jamás. Todo era perfecto al principio pero luego sin darme cuenta dejé de sentir lo mismo por ti. Seguí un tiempo finjiendo que te quería… incluso te lo creíste. Pero el tiempo me ha enseñado que con el amor no se puede jugar. Y por eso ahora te he perdido a ti y a una amiga. Eras todo para mi y con tal de no hacerte daño me inventé que nuestro amor era verdadero… No quería hacerte daño… Por eso ahora te pregunto: ¿ME PERDONAS? perdóname por no quererte verte mal y al final romperte el corazón. Si mi pecado es querer hacerte feliz… pues entonces PERDONAME.
Escribir vuestras cartas de perdon y asi compartirlas con el resto de nosotros…
Querida/ o mía/ o,
Estás cerca y a la vez estás lejos, ¿qué hice?. Intento saber comprenderte, quiero saber tratarte y alegrarte. Quiero hacerte feliz cada día a tu lado, e incluso si no estuvieras a mi lado de igual modo querría tu felicidad.
Si te he herido, si te he molestado, si no he sabido decir una palabra, si fallé en decirla, si hice daño a tu corazón, si incumplí tu esperanza, si dudé, si no alcancé uno de tus sentimientos, si no fui fiel a tu alegría, ni no supe ahuyentar tu tristeza, si te decepcioné te pido perdón, sólo intenté amarte.
Si me quieres perdonar, si me merezco tu perdón, si me das otra oportunidad, si tienes confianza en mi, sabré merecérmela.
Te pido perdón, y te lo pediré mil veces, y lucharé por ti, y e intentaré no volver a fallarte, y siempre, siempre, te amaré.
Pero si me dices no, será que no te merezco, que no quieres mi amor y que amarte fue un sueño del que ahora despierto con dolor.
Perdóname, tu lo eres todo.
Me urge la necesidad de hacerte
saber algo.
Eres la primera persona en este mundo
con quién puedo comunicarme a mi manera,
con el lenguaje del alma,
del alma que me enrejan los formalismos,
y me siento volar hacia ti con la libertad
del viento y decirte que te quiero, sí,
decirte que te quiero sin temor
a que no me entiendas.
Quiero jugar contigo el juego maravilloso
de la fantasía que nadie sabe sí,
con la fuerza que emana de los dos envueltos
en este divino torbellino de palabras lindas
que nos decimos podremos hacer realidad.
No quiero pensar en la realidad,
seria demasiado.
Nos amenaza el tiempo; a los dos, pero me rebelo.
Me resisto a pensar que pueda encontrar
algo en mi vuelo hacia lo sublime
que me ate las alas para buscarte siempre,
que me prohíba alimentarme de tu energía.
¡Ay Dios mio! esa fuerza poderosa que hay en ti
y que no hay nadie más.
¿Cómo es que me arrancas estas cosas?
Como es que me desnudo de perjuicios
y dejo correr este caudal de ideas de mis manos
a tus ojos y de mi alma a la tuya.
Me arriesgo a que me pienses mal,
pero con valentía.
Es mayor el placer que experimento
al vaciar mi alma en la tuya que todo
el daño que puedas hacerme al mal
interpretarme.
Soy un hombre sencillo, con deseos de vivir,
con ganas de saciar mis ansias en ti.
Te ofrezco mi mano arriesgada y breve,
te ofrezco en confort de mi alma para que
repose en ella.
Dime que tampoco tú habías encontrado
a nadie que te hable así,
y, por favor, dímelo, dímelo y disfruta
como yo con la misma intensidad,
al fin de cuenta, nada en este mundo
nos lo puede prohibir.
Victor de Tassis